Russafart alcanza en 2026 su mayoría de edad y lo hace desde la conciencia crítica de su tiempo. Dieciocho años no son una celebración complaciente, sino la evidencia de una resistencia sostenida. Russafart no es únicamente un evento cultural: es un posicionamiento. Es una forma de ocupar el espacio, de abrirlo, de disputarlo. La edición que tendrá lugar los días 5, 6 y 7 de junio se articula bajo el lema “RUSSAFART, COTO PÚBLICO DE ARTE”, no como una consigna simbólica, sino como una afirmación política: el arte pertenece a lo común o deja de tener sentido.
Frente a las dinámicas restrictivas del sistema del arte contemporáneo y la experiencia cultural, Russafart reivindica los estudios y talleres como territorios esenciales. No son espacios secundarios ni marginales, son el origen. Son lugares donde el pensamiento se materializa, donde la práctica artística se confronta consigo misma, donde el error y la experimentación construyen conocimiento. Abrir estos espacios implica desactivar la lógica de consumo pasivo y activar una experiencia directa, incómoda, real. Implica mostrar el proceso frente al producto, la duda frente a la certeza, el trabajo frente al espectáculo.
El contexto en el que se inscribe esta edición no es neutral. Vivimos atravesados por conflictos armados, por una economía que precariza la vida y por una estructura que convierte derechos fundamentales en privilegios. La vivienda, lejos de ser un derecho garantizado, se ha transformado en un mecanismo de exclusión. La juventud, que como Russafart alcanza simbólicamente su mayoría de edad, se enfrenta a un horizonte donde la emancipación se diluye. Este escenario no es ajeno al arte; lo atraviesa y lo condiciona.
Russafa es hoy un territorio en disputa. La turistificación intensiva, la especulación inmobiliaria y la expulsión progresiva de vecinos y pequeños comercios configuran un proceso de transformación que amenaza con vaciar el barrio de su tejido social. La cultura corre el riesgo de convertirse en un elemento decorativo, despojado de su capacidad crítica. Frente a ello, Russafart se posiciona como una práctica de fricción. No como un evento que se adapta al contexto, sino como un dispositivo que lo cuestiona.
“COTO PÚBLICO DE ARTE” no es un eslogan amable. Es una declaración de intenciones. Supone afirmar que el espacio urbano no puede ser reducido a mercancía. Supone defender que la creación artística no puede ser desplazada sin consecuencias. Supone reclamar el derecho a habitar, a producir y a compartir cultura en condiciones dignas. Este coto no delimita, abre. No excluye, convoca. No ordena, activa.
La participación de centenares de artistas, junto a la implicación de espacios expositivos y comercios del barrio, construye una red que se opone a la fragmentación. Cada taller abierto es una toma de posición. Cada intervención es una forma de resistencia. Cada colaboración es una evidencia de que el arte no es un objeto aislado, sino un proceso situado, atravesado por lo social, lo político y lo económico.
Russafart 2026 no propone únicamente una experiencia cultural. Propone una forma de estar. Invita a recorrer los espacios de creación, pero también a cuestionar las condiciones que los hacen posibles. Invita a mirar, pero también a implicarse. Convocamos a la ciudadanía de València a participar activamente, a cruzar los umbrales de los talleres, a dialogar con los artistas, a habitar el barrio desde la cultura y a asumir el arte como un espacio propio. En un tiempo que tiende a la homogeneización y al control, el arte se reivindica como un espacio de disenso.
Russafa, durante estos días, deja de ser solo un barrio para convertirse en un territorio activo, compartido y en disputa. Un lugar donde la creación no se limita a mostrarse, sino que se ejerce como herramienta crítica, como forma de resistencia y como posibilidad de futuro.
Es importante hacer una mención especial al Grupo Mahou-San Miguel, y en particular a la cerveza Mahou, por su apoyo continuado a la cultura y a este proyecto.
Arístides Rosell / Rebeka Catalá
Coordinadores de Russafart